Capítulo 1: Yo, yo misma y mis circunstancias

Cuando tenía 8 años pensaba que con 14 me darían mi primer beso. Con 12, a fuerza de ver películas de sobremesa y clásicos tipo Dirty Dancing, donde una jovencísima Baby era estrenada por el potente Patrick a eso de los 18 años, pensaba que mi primera vez también rondaría esa edad. Con 14, imaginaba que conocería a mi novio (el de casarse) en la universidad y que, tras unos cinco o seis años de relación, nos casaríamos en una Iglesia medieval y traeríamos retoños a este mundo maravilloso. Con 27 (ni uno más ni uno menos). Un niño y una niña. Hugo y Alejandra. Creía que sería profesora o pediatra. Que viviría(mos) en una urbanización con zonas y verdes y piscina. Que conservaría a todas mis amigas del colegio, que siempre tendría claro mi camino y un sinfín de etcéteras basados en cuentos y en historias de otra época. Pero claro… de lo que crees a los 8 a lo que la vida te depara suele haber cierta distancia (por no decir un abismo). Continue reading