Freddy Mercury y el rock inmortal


El 24 de noviembre, las emisoras musicales de todo el mundo amanecerán vestidas de luto en memoria de Farrock Bulsara, más conocido como Freddy Mercury. Ese día, muchos recordarán aquella mañana de 1991 en la que supimos que el genio nacido en Zanzíbar había dado su último recital de rock, víctima de esa terrible plaga llamada SIDA. Con su pérdida, Mercury había dejado a su banda, Queen, y a la escena mundial del rock huérfanas de una de sus más brillantes estrellas.

Pero, lejos de caer en la melancolía y el mal rollo, es ésta una buena excusa para recordar que, ahora y siempre que, el show debe continuar, como el propio Mercury nos cantara. Hoy, un cuarto de siglo después, Queen sigue estando con nosotros y el legado del gran Freddy Mercury permanece tan vivo como cuando recorría las tablas del escenario armado con su micrófono sin pie, su estola imperial y su provocadora corona. Porque, amigos, es algo sobradamente sabido: el rock nunca muere.

Freddy Mercury no fue el primero ni el único que decidió cumplir a rajatabla aquel viejo sofisma rockero del “vive rápido, muere rápido y deja un hermoso cadáver en la cuneta”. Lejos de ello, su caso y el de Queen son solo una tachuela en el fabuloso repertorio de grandes bandas de rock que un día quedaron heridas por la pérdida de uno de sus miembros, pero cuyo eterno legado sobrevivió al paso del tiempo, a base de coraje, actitud y, sobre todo, mucho rock del bueno.

Sirvan estas líneas como nuestro personal homenaje desde Pelostop Man a cada una de ellas.

 

The Doors

Hablar de The Doors es hablar de la excéntrica y genial existencia de Jim Morrison. Dueño de una mente privilegiada en la que la creatividad fluía día y noche a un ritmo vertiginoso, Morrison dedicó cada uno de sus días a construir su propia leyenda, elevado por su extravagante vida y sus continuos coqueteos con determinadas sustancias con las que buscaba permanentemente abrir las puertas de la percepción, tal y como preconizaba su generación durante los últimos años sesenta.

No sabemos hasta dónde hubiera llegado la paciencia de Ray Manzarek, compositor de The Doors, si hubiera tenido que convivir durante muchos más años con el eterno torbellino de provocaciones y escándalos que era la vida de Jim Morrison. Pero el hecho es que el propio Morrison se encargó de poner punto y final al problema un día de julio de 1971 en una sobria habitación de París.

The Doors solo pudo sobrevivir un año a la ausencia de su alma mater, dando término a solo 6 años de meteórica carrera. Sin embargo, sus ocho discos de estudio siguen aún sonando en las emisoras del mundo entero. Jim Morrison descansa en el parisino cementerio del Père-Lachaise donde, cada día, decenas de fans le acompañan para beber y cantar juntos sus bizarros himnos.

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Led Zeppelin

Muchos son los críticos musicales que atribuyen a Led Zeppelin el origen del heavy-rock. Tal vez sea verdad, tal vez no. Pero, de lo que nadie duda es sobre la grandeza de la obra de la banda capitaneada por Jimmy Page y Robert Plant.

Nacidos en 1968, Led Zeppelin tiene en su haber un hito difícil de encontrar en la historia de las grandes bandas del rock; mantener la misma composición durante quince largos años, los que necesitaron para grabar sus ocho álbumes y coleccionar una interminable lista de números 1, discos de oro y giras multitudinarias. Durante ese tiempo, la soberbia combinación de la melodiosa voz de Plant, la diabólica guitarra de Page, el bajo y los teclados de John Paul Jones y la batería de John Bonham generaron obras de arte como Whole Lotta Love o Inmigrant Song.

Pero su historia se truncó en 1980 con la accidental muerte de John Bonham. Reconocido como uno de los cinco mejores percusionistas de la historia del rock, su ausencia dejó un espacio irreparable en la banda de la que no se supieron recuperar. Dos semanas después de su muerte, el grupo anunciaba que, sin Bonham, no tenía sentido continuar. En 1982 el grupo de disolvía definitivamente, pero su música sigue viva en el recuerdo de los amantes del rock, como demuestran sus ventas actuales.

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leyendas-rock_Pelostopman

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Nirvana

En junio de 1989 el rock cambió para siempre. Ese mes veía la luz “Bleach”, el primer trabajo de Nirvana; el grunge acababa de nacer oficialmente. Y ya nada volvió a ser igual. En solo 4 años, los que van desde ese lanzamiento hasta su tercer álbum “In Utero”, la banda de Kurt Cobain revolucionaría el rock, poniendo cara y nombre al garaje-rock y ocasionando tal terremoto que el epicentro del rock tuvo que desplazarse hasta Seattle.

Desgraciadamente, Kurt Cobain sentía el mismo apego por la vida que Jim Morrison y John Bonham (curiosamente, siempre se declaró inspirado por el estilo de Led Zeppelin). De carácter melancólico y depresivo, Cobain no supo entender el éxito y la fama que se creó a su alrededor. En abril de 1994, Kurt Cobain ingresaba por méritos propios en el Club de los Grandes Rockeros Caídos en Acto de Servicio. Su banda, pese a los esfuerzos de su viuda, Courtney Love, no pudo superar su ausencia y se disolvía en muy poco tiempo, pero el grunge y el garage siguieron entre nosotros. Nunca antes un grupo consiguió tanto en tan poco tiempo, lo que no deja de ser una buena metáfora de la intensidad con la que vivió sus días Kurt Cobain.

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LIVE AFTER DEATH: LOS QUE SOBREVIVIERON

 

Rolling Stones

En 1969, el éxito ya había llamado a la puerta del grupo de Mick Jagger. Con ocho discos y varios números uno a sus espaldas, los Rolling Stones se habían convertido en una de las bandas más prometedoras de su década. Pero entre bambalinas había una nube negra que empañaba la armonía del grupo. Esa nube se llamaba Brian Jones.

Las constantes fricciones con Watts y Richards pero, especialmente, con Mick Jagger, unido a sus problemas con el alcohol y las drogas estaban socavando el buen rollo del grupo. Tanto que los otros tres miembros fundadores decidieron despedirle. Apenas un mes después, Jones aparecía muerto flotando en su piscina. Su muerte aún sigue siendo hoy en día una incógnita llena de sombras y sospechas maquiavélicas. Por descontado, sus satánicas majestades supieron reponerse a su pérdida y están realmente cerca de cumplir cinco décadas impartiendo lecciones magistrales sobre cómo demonios se hace rock de verdad.

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AC/DC

Corría 1973 cuando los hermanos Young, Malcom y Angus, creaban en nuestras antípodas su propia banda de rock. Apoyados por la estentórea voz de Bon Scott, pronto se lanzaron a la conquista de las listas de éxitos, primero en su Australia natal, para después meterse en el bolsillo al mercado estadounidense y, desde allí, al mundo entero. Discos como High Voltage o Let There Be Rock impactaron en la escena punk-rock para llevarla a una dimensión hasta entonces desconocida.

En 1979, su hit “Highway to Hell” los llevaría a tocar el firmamento y encabezar las listas de ventas de medio mundo. Pero apenas un año después, la desgracia caía sobre AC/DC con la repentina muerte de Bon Scott. Sin embargo, AC/DC supo reponerse al duro golpe con la acertada contratación de Brian Johnson como vocalista. Tanto que su siguiente disco, “Black in Black”, homenaje en toda regla al recuerdo de Scott, superó los 50 millones de ejemplares vendidos, convirtiéndose en uno de los tres discos más vendidos de la historia.

Desde entonces, la actitud y energía de Angus y la personalísima voz de Johnson han seguido dándonos motivos más que sobrados para seguir viviendo el rock con toda su intensidad.

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Sid Vicious, Jimmy Hendrix, Janis Joplin… La historia del rock está plagada de genios que nos dejaron demasiado pronto, aunque eso no les impidió dejar tras de sí una leyenda musical que está por encima del tiempo y las modas. Porque en el rock, como en la vida, lo que realmente importa es la actitud con la que te enfrentas a cada reto y la pasión que pones detrás. O al menos, eso es lo que nos mueve en Pelostop Man.

¡Larga vida al rock and roll!!

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