Las peores canciones del verano del siglo

Igual que no podemos concebir estos meses sin helados, vacaciones y sol, tampoco pueden faltar las célebres canciones del verano. Hay partes de tu vida que van inevitablemente unidas al son de estas composiciones, que, con el paso de los años, recordamos con cariño. Y, sin embargo, ¡Cuánto daño han hecho algunos cantantes menos dotados musicalmente con su insistente obsesión por convertir sus canciones en hits del verano!

En realidad, no todas las canciones del verano son odiosas. Algunas han gozado de cierta calidad. Seguro que recordarás a Juan Luis Guerra y su Me sube la Bilirrubina, Los Rebeldes y su Mediterráneo, Alejandro Sanz con Corazón Partío, e incluso Shakira y su waka waka. Como en todo, hay niveles…

Pero, sí hay otras canciones que se encuentran sumergidas en las más oscuras y tenebrosas profundidades de la ineptitud musical. Y sin embargo, ahí están, formando parte de la historia de la música y  consiguiendo récords históricos en ventas y descargas.

Su musiquilla se mete en las entrañas de tu cerebro y lo taladra hasta la extenuación. Te levantas por la mañana y la oyes en la radio; vas a la oficina y ahí está tu compañero tarareándola; sales a tomar una copa con tus colegas y aparece omnipresente. No es extraño que hasta sueñes con ella.

El método de sus compositores, es bien sencillo, como no puede ser de otra manera: estribillos recurrentes y repetitivos, partituras facilonas y algún baile que otro de coreografía para que el ritmo no pare (Patricia Manterola, 2002)

Simplemente irritante; hay técnicas de tortura crueles y despiadadas que utilizan estas canciones para que el sujeto suelte hasta su número de la seguridad social de corrido.

Nuestro post de hoy viajará a través del tiempo con su DeLorean repasando esas canciones que nunca deberían haber existido y que supusieron una mancha negra en la historia musical veraniega del siglo XXI. ¡Ay, si Mozart levantara la cabeza…!

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  1. Mayonesa (Chocolate, 2000)

Como si de un recetario de cocina se tratase, empezamos con una imposible combinación culinaria: la Mayonesa del grupo Chocolate. Ejecutando un baile que se asemejaba a una bruja removiendo su poción, consiguieron ser una de las canciones que se escucharon más durante el primer verano del milenio.

No empezamos muy bien el nuevo siglo, musicalmente hablando, pero afortunadamente no hay mal que dure cien años y el grupo nos liberó de su música hacia el 2003. Poquito les duró la fama.

  1. Follow the leader (SBD, 2000)

La canción relataba básicamente la coreografía que todos debían seguir; la improvisación brillaba por su ausencia. Lo peor era el efecto contagio que se producía tan pronto empezaba a sonar; estabas tranquilit@, tomándote tu cocktail favorito sin molestar a nadie… y ahí aparecía el inevitable amig@ peñazo que te empujaba a bailar una danza absurda que consistía en seguir a quien alguien (seguro que tú no) consideraba el líder

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  1. No rompas más mi pobre corazón (Coyote Dax, 2001)

La coordinación de movimientos de su coreografía suponía un alarde en el conocimiento de los pasos del pseudo-country salchichero. Esta situación traía como consecuencia que los menos duchos en danzas vaqueras tuvieran que observar embobados la destreza de movimientos de los que sí sabían ejecutar el bailecito.

Coyote, no rompas más nuestros pobres oídos con una versión nueva de esta terrible canción; no faltará quien te lo agradezca.

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  1. Papi Chulo (Lorna, 2003)

Y sin embargo, todo era susceptible de empeorar. Tres años después del fatídico inicio de milenio musical, llega esta horrible canción del verano, que coincide con los comienzos del famoso “perreo”. Este homenaje a la paternidad nos dejó con el vello de punta cada vez que la oímos sonar en el verano del 2003.

Entendemos que el padre de esta tal Lorna fuera muy atrevido, pero no era necesario torturarnos con una canción repitiéndolo hasta la extenuación. ¿O no era su padre?

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  1. Hasiendo el amor (Dinio, 2003)

¿Habéis buscado alguna vez en Internet la letra de esta canción? Nosotros sí y aún no damos crédito. Y como a su intérprete, Dinio, la vida nos confunde.

Este “galán” del papel cuché y ex novio de Marujita Díaz trató de labrarse un futuro en el mundo musical cantando este tema que resumía lo único de provecho que era capaz de hacer durante el día; “el amol”. Y aunque no lo creáis, encabezó la lista de los singles más vendidos. Sobre gustos, no hay nada escrito. Por lo menos, lo que se dice aburrirse, no creemos que le diera tiempo…

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  1. Opá yo viazé un corrá (El Koala, 2006)

El Koala hizo alarde de una perfecta dicción rural con este tema que no tenía perdón alguno. En plena efervescencia del agrop-pop, no fueron pocos los quebraderos de cabeza de los pobres traductores que intentaron descifrar qué querían decir sus letras.

Sin embargo, su humildad y simpatía en las distancias cortas consiguieron que El Kolala se hiciera con el beneplácito de la audiencia. Como cantante, resultó ser un fiasco, ya que solo tuvo un éxito fugaz, pero como Koala de peluche, le damos un 10.

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  1. Chacarrón Macarrón (El Chombo, 2006)

No entendemos nada de nada. Ni del éxito de esta canción ni de lo que pretendía decir el señor Chombo. La próxima vez que vaya a grabar un tema, debería evitar comer polvorones mientras está cantando; tal vez así podríamos vislumbrar algo de significado entre tantos sonidos guturales.

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  1. Micromanía (Tata Golosa, 2007)

Una nueva enfermedad psiquiátrica saltó a la primera plana con el lanzamiento de esta redundante canción del verano del 2007; la obsesión por los micrófonos o micromanía.

Gracias, Tata Golosa; sin ti no conoceríamos una nueva enfermedad que añadir al vademécum. La humanidad te debe un gran favor, pero ya que te preocupas por nuestra salud mental, te rogamos que te abstengas de sacar otra canción describiendo obsesiones raras.

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  1. Pégate (Ylenia, 2015)

La polémica concursante del reality show Gandía Shore se atrevió con este tema que no tiene por dónde pillarlo. Sin duda, la canción fue un intento de la ex concursante de alargar su exiguo momento de fama. Aunque afortunadamente, se quedó en solo eso; un intento…

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  1. La Salchipapa de Leticia Sabater (2016) 

Pero… ¿esta no era la presentadora infantil de Con mucha marcha? Es difícil describir el horror del vídeo cutre salchichero – o mejor dicho, salchipatatero – de la canción. Nos costará años recuperarnos del trauma. Leti, querida, no nos vuelvas a hacer esto; dedícate a otras cosas, porque cantar, definitivamente, no es lo tuyo.

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Y, sin embargo, este año, volvemos a bailar y tararear la canción del verano de rigor, como el Picky de Joey Montana, que ya forma parte de nuestras vacaciones, tanto como los baños en la pisci o la playa, las barbacoas o las noches sin parar de bailar.

Porque ya que nadie te va a salvar de escucharlas hasta la extenuación, qué menos que salir a la pista y bailarlas a tope mientras luces palmito y te sientes guapa, gracias a tus amigos de Pelostop y nuestras promos. ¡Que no pare la música!!!