Crisis Post-vacacional. ¿Crisis? ¿Qué crisis?

Estamos tan acostumbrados a escuchar el término crisis que desvirtuamos su significado. Es como cuando repites muchas veces seguidas una palabra y llega a perder el sentido inicial. Crisis económicas, crisis domésticas, crisis matrimoniales, crisis de los cuarenta, crisis nerviosas, crisis globales…

Sí, la palabra está de moda y conlleva una connotación negativa que realmente no se encuentra en su significado. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la definición de crisis es cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que éstos son apreciados. Para los chinos, el grafismo de la palabra crisis es el mismo que el del término oportunidad.  Uniendo las dos definiciones, podemos decir que todo cambio lleva inherente una nueva oportunidad de empezar y mejorar las cosas que no nos gustaban antes.

Seguro que, estando en las fechas en las que nos encontramos, ya habrás leído o visto alguna noticia relacionada con la crisis post-vacacional. Los cambios en esta época del año son más que evidentes; dependiendo de cómo los gestionemos podremos convertirlos en nuevas oportunidades que te aporten más felicidad en tu vida. Te damos una lista de consejos para conseguirlo:

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Cumple tus propósitos para el año nuevo (esta vez sí)

Arranca 2016 y, como suele suceder en estas fechas, te planteas desafíos y objetivos personales que esperas cumplir durante el año que empieza. Con la reserva de energía a tope tras las fiestas navideñas y un sinfín de perspectivas esperanzadoras puestas en el nuevo año, imaginas una lista de buenos propósitos para el año nuevo que esperas convertir en realidad a lo largo de los próximos doce meses.

Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los buenos propósitos que nos marcamos a principio de año terminan perdiendo fuelle con el paso del tiempo hasta caer en el olvido.

De hecho, nuestras buenas intenciones suelen durar relativamente poco. Pero no te sientas culpable por ello; según los psicólogos, esto es algo perfectamente comprensible. Al fin y al cabo, cambiar de hábitos no es nada fácil y aunque sabemos que éstos nos ayudarían a mejorar nuestra calidad de vida, nos es complicado mantenerlos cuando recuperamos la rutina del día a día. De hecho, existen algunas razones psicológicas que nos impulsan a desistir en nuestra voluntad y resistirnos al cambio.

Al niño que hay dentro de ti no le gusta cambiar

Un reciente estudio de la Universidad de Scranton (Pensilvania) estimó que sólo el 8% de las personas consiguen cumplir con los retos que se marcaron al principio de año. Mark Goultston, psiquiatra de Universidad de Berkeley, atribuye este fracaso a lo que él llama falta de constancia objetiva, es decir, la incapacidad  de planear y mantenerse fiel a alcanzar un objetivo concreto.

Durante nuestra formación como niños experimentamos algunos impulsos que nos generan inseguridad y falta de autoestima. Si no aprendemos a interiorizar una positivización de esos impulsos, adquirimos una sensación de constante ansiedad e inseguridad ante cualquier objetivo que requiera tiempo y esfuerzo en conseguirse. Por ese motivo, según Goultson, tendemos a buscar estímulos efímeros con los que engañar a nuestra ansiedad y combatir la incertidumbre que nos depara el futuro, lo desconocido.

Otro motivo que nos inhibe a formular buenos propósitos a largo plazo es la falta de convencimiento de que podamos alcanzarlos; si no estamos seguros de que vayamos a cumplirlos, para qué siquiera planteárnoslos. Evitando tenerlos, también evitamos decepcionarnos a nosotros mismos o desilusionar a los que nos rodean.

Cómo cumplir con tu lista de proyectos para 2016

¿Significa esto que debes renunciar a plantearte buenos propósitos para el nuevo año? ¡Ni mucho menos! Basta con que pongas en práctica algunas sencillas pautas que te ayudarán a abordar esos objetivos con mayores garantías de éxito.

Para ello, debes plantearte una serie de preguntas cuyas respuestas te pueden ayudar a combatir eficazmente la falta de constancia y hacer realidad lo que te propongas. Conozcámoslas.

  1. ¿Realmente necesitas y deseas conseguirlo?

El primer paso que nos indican los psicólogos es preguntarnos si realmente tenemos una motivación suficientemente fuerte como para vencer a los frenos con los que seguro nos encontraremos. Una buena forma de evaluar la intensidad de tu motivación es visualizar los beneficios que te reportará cumplir ese objetivo frente a los esfuerzos que conllevará alcanzarlo.

¿Cuánto cambiaría nuestra vida si lo conseguimos? Probablemente podamos sobrevivir este año sin aprender macramé, pero definitivamente dejar de fumar de una vez por todas nos ayudaría a tener una vida más sana y plena. Este ejercicio te permitirá seleccionar qué propósitos te motivan tanto como para merecer la pena luchar por ellos. Pero no olvides que debes jugar limpio y con honestidad; no te dejes llevar por caprichos, probablemente antes que tarde acabarán en el cajón del olvido.

  1. ¿Podrás conseguirlo?

Recuerda que, por definición, todo objetivo debe ser realista y alcanzable. Por muchas ganas que le pongas, con toda seguridad este año tampoco vas a viajar a la Luna ni triunfarás en los próximos Óscar. Y lo sabes. Márcate objetivos que estén realmente a tu alcance. Pero, ojo, eso no significa que deban ser fáciles ni sencillos; si eliges un propósito que no suponga un reto para ti, es difícil que encuentres la motivación necesaria para llevarlo a la práctica.

  1. ¿Cuánto necesitas invertir para alcanzarlo?

Presupuesta cuánto estás dispuesta a invertir para cumplir tus deseos. Y no tiene por qué ser necesariamente dinero; cualquier esfuerzo conlleva un coste, sea en forma de tiempo dedicado, de sacrificios personales o de renunciar a algo que te gusta. Si hemos sido honestos eligiendo los propósitos que más nos motivan, esta inversión nos resultará más que llevadera.

  1. ¿Para cuándo lo vas a hacer?

Ponte fechas de principio y fin. En primer lugar, decide una fecha (real) de inicio de tu propósito. Y te adelanto que mañana no sirve; hoy siempre lleva anexo un mañana. Elige un día concreto, márcalo con rotulador rojo en el calendario, agéndalo en tu libreta y cúmplelo a rajatabla. Y no menos importante, define el plazo exacto en el que esperas alcanzar tu meta.

  1. ¿Cómo esperas conseguirlo?

Ahora que ya sabes cuándo vas a empezar y en cuánto tiempo vas a conseguirlo, establece etapas y objetivos intermedios que te ayudarán a evaluar si estás en el camino adecuado o si te estás desviando o retrasando en tus plazos, para poder corregir el rumbo antes de que sea demasiado tarde.

  1. ¿Quién te acompañará?

Cualquier propósito nos resultará más llevadero si encontramos a alguien que se una a nuestro plan. Busca ayuda. De este modo, al compartir nuestra experiencia con otras personas, encontraremos un cómplice con el que nos vigilemos y alentemos mutuamente. Del mismo modo, debemos plantearnos contar con un asesor profesional (un nutricionista, un personal coach, un médico…) experto en el área correspondiente.

  1. ¿A qué estas esperando?

El camino se demuestra andando; ponte manos a la obra ¡YA! Por muy buenas intenciones que tengas, desde el sofá difícilmente conseguirás hacerlas realidad. Empieza a trabajar de forma activa en el plan que acabas de diseñar. Conforme vayamos poniéndole números, etapas y fechas, empezaremos a tomarnos en serio el reto que nos hemos propuesto y, casi sin darnos cuenta, iremos visualizando los resultados deseados.

Así que, ya sabes, este año va a ser tu año. Si pones en práctica estos consejos, al finalizar 2016 habrás tachado dos o tres de los propósitos para el año nuevo que hoy te marques; habrán dejado de ser sueños para convertirse en realidad.

¿Por qué se enquistan los pelos?

Algunos de nuestros client@s vienen a PELOSTOP para hacerse una depilación láser específicamente pensando en cómo evitar y/o eliminar los pelos enquistados. Esta afección se denomina Foliculitis. Os contamos un poco más sobre esta afección y consejos para prevenirla y eliminarla.

¿Qué es la foliculitis?

La Foliculitis puede ocurrir en la piel de cualquier parte del cuerpo, tanto en mujeres como en hombres, pero es más común en las zonas de la cara, barba, cuello, nalgas y muslos. Se relaciona con los tradicionales métodos de depilación (máquinas eléctricas, cera o cuchilla) la “foliculitis por el depilado” o la “foliculitis por fricción” con la ropa u otra parte del cuerpo.

Para poder entender éste fenómeno, primero hay que imaginar la forma del pelo y desde dónde se genera. Piensa que el vello se origina en el interior de la piel y dibuja un recorrido desde dentro hacia fuera, formando lo que técnicamente se llama el folículo piloso. Es como si el folículo fuera una especie de tubo que penetra a través de la piel y más abajo, en el extremo, se encuentran las células que forman el cabello.

En este el recorrido desde dentro hacia afuera, también encontramos las glándulas sebáceas. Éstas se encargan de segregar continuamente una sustancia grasa cuyo objetivo es mantener tersa y suave la piel. Pues bien, la foliculitis se inicia cuando la salida de ese tubo se daña o se bloquea. A veces puede cerrarse por las capas de piel que crecen, se superponen unas sobre otras y tienden a cerrar ese canal de salida. En la mayoría de los casos, los folículos dañados se inflaman y luego resultan infectados por bacterias.

El aspecto que vemos cuando se enquistan los pelos es el de unos leves granitos o quistes enrojecidos, a veces dolorosos, y que incluso pueden infectarse. La mayor parte de las veces, se curan solo con limpieza y sin tocar en exceso la zona.

Una de las mejores aplicaciones “no estéticas” de la Depilación Láser de Pelostop es la eliminación de estos pelos subcutáneos, ya que hay muchas personas que sufren estos problemas y que incluso han necesitado pequeñas intervenciones quirúrgicas para tratar estas infecciones.

¿Cómo podemos tratar esta afección?

Algunos tratamientos que ayudan mucho a mejorar estos síntomas son:

  • la limpieza de la piel afectada,
  • tratamientos tópicos (externos) con antibióticos,
  • realizar exfoliaciones de la piel frotándola suavemente con un guante de crin en el momento de baño.

La exfoliación ayuda a ir eliminando las capas de piel más superficiales y avanza el momento en que se restituye completamente la forma del cabello original. En ese momento, se reabre la salida del cabello y entonces ya se puede realizar la depilación láser, puesto que ya disponemos del nuevo cabello, apto para ser eliminado por el láser.

Lo único que no debemos hacer cuando se enquistan los pelos, es volver a depilar con la cera esa zona porque ya sabemos que la piel tenderá a formar quistes con el pelo.

De todas formas, ya veréis que al cabo de pocas sesiones, poco a poco se irá aclarando de pelo esa zona y ya no será necesario depilarla más con los métodos antiguos porque habrán desaparecido los pelos y de paso los quistes.

Así que ya sabes qué sucede cuando se enquistan los pelos, cómo tratarlo y lo que podemos hacer para solucionarlo en nuestros centros PELOSTOP.

Depilación láser y el verano

¡Ya estamos en verano! Qué bien 😉 La época del año más deseada por much@s. Pero debemos recordar la cuestión del bronceado, la depilación láser y el verano, el sol y el cómo evitar problemas en la piel.

Como ya sabéis, el efecto más importante que tiene la radiación del sol (o los rayos UVA) sobre la piel es el aumento de producción de melanina, lo que técnicamente llamamos “melanogénesis” o coloquialmente, broncearse o ponerse morena.

La melanina es un fotoprotector natural de nuestra piel, altamente eficaz, ya que es capaz de absorber hasta el 99% de la energía de radiación ultravioleta del Sol. La melanina es a la misma vez también la que absorbe la energía del láser convirtiéndola en calor. Por ello, en los centros Pelostop, preguntamos los antecedentes recientes de bronceado y revisamos adecuadamente el estado de la piel antes de tratarla.

Advertimos expresamente la prohibición de tomar el sol o a los rayos UVA entre 2 y 10 días justo antes y después de cada sesión, así como usar diariamente protección solar durante, al menos, un mes después de la sesión en las zonas donde os habéis hecho el láser.

Por norma general, os aconsejamos no tomar el sol ni tomar rayos UVA entre 2 y 10 días antes o después a la sesión de depilación láser; y consultad o informad al personal de vuestro centro PELOSTOP a fin de que os realicen los ajustes necesarios al tratamiento para evitar cualquier problema. Tratar una piel expuesta al sol aumenta el riesgo de quemaduras y manchas y, en consecuencia, malos resultados en la eficacia del tratamiento.

Pensad que la zona de la piel depilada con láser necesita un tiempo para recuperarse. La raíz del folículo piloso necesita reparación y aunque nosotros no lo apreciemos directamente, la zona depilada está “inflamada”.

No es lo mismo tratar una persona que se quiere depilar las axilas (donde prácticamente no hay bronceado ni sol) y que hace dos días fue a la playa, a otra persona que quiere depilarse la cara y cada día sale a pasear por la calle.

¿Por qué NO deberíamos tomar el sol ANTES o DESPUÉS de recibir el tratamiento láser?

Porque previamente hemos recibido una dosis de calor importante en las zonas de la piel que serán tratadas por el láser. La exposición al sol tiene efectos que pueden perdurar hasta 2 o 3 días (aunque nosotros no lo notemos).

Si volvemos a someter la piel a otra dosis de calor por el láser, estamos acumulando todas las energías recibidas en la zona, y podéis desarrollar accidentalmente una quemadura.

¿Cuál es la pauta a seguir cuando ya os habéis depilado en un centro PELOSTOP y queréis tomar el sol?

Como ya hemos comentado antes en estos casos os aconsejamos:

  • El uso de crema de protección total en la zona tratada durante el tiempo que esté expuesta al Sol. Recordando que cada vez que os bañéis, deberéis reponerla.
  • Uso de cremas hidratantes con aloe vera como la que os aplicamos y tenemos en los centros, antes y después de la exposición al Sol.
  • Limitar el tiempo de exposición directa al Sol

¿Cuál es la pauta a seguir cuando ya habéis tomado el sol y queréis depilaros en PELOSTOP?

El tiempo que debe transcurrir desde la toma de sol hasta la realización de la sesión láser está en relación a vuestro tipo de piel y del tipo de láser con el que os depiláis. Como orientación general, el tiempo que debe transcurrir entre la toma de sol y la siguiente sesión láser es de:

Láser ALEJANDRITA Láser DIODO
Fototipo I-II 4 – 5 días 1 – 2 días
Fototipo III 6 – 7 días 2 – 3 días
Fototipo IV 8 – 10 días 3 – 4 días
Fototipo V 4 – 5 días

 

NORMAS y CONSEJOS que debéis seguir:

Mientras dure el tratamiento láser es conveniente:

  • Evitar en lo posible la exposición solar, las sesiones de rayos UVA y el uso de autobronceadores de las zonas a depilar.
  • Siempre proteger del sol la zona a tratar y es necesario utilizar una protección solar alta (a partir de 30fp).
  • Si tenéis previsto tomar el sol y posteriormente acudir a uno de nuestros centros, es imprescindible el uso de crema solar de protección alta en las zonas que tengáis previsto tratar. Por supuesto, las zonas no expuestas al sol (axilas, pecho, glúteos, pubis, periné) podemos tratarlas sin problema.

Esperamos que estos consejos os ayuden a tener un mejor verano sin vello, a cuidar vuestra piel y a seguir disfrutando de la depilación láser y el verano. Con PELOSTOP, por supuesto.

¡¡Este verano, #SiempreAPunto!!