Freddy Mercury y el rock inmortal

El 24 de noviembre, las emisoras musicales de todo el mundo amanecerán vestidas de luto en memoria de Farrock Bulsara, más conocido como Freddy Mercury. Ese día, muchos recordarán aquella mañana de 1991 en la que supimos que el genio nacido en Zanzíbar había dado su último recital de rock, víctima de esa terrible plaga llamada SIDA. Con su pérdida, Mercury había dejado a su banda, Queen, y a la escena mundial del rock huérfanas de una de sus más brillantes estrellas.

Pero, lejos de caer en la melancolía y el mal rollo, es ésta una buena excusa para recordar que, ahora y siempre que, el show debe continuar, como el propio Mercury nos cantara. Hoy, un cuarto de siglo después, Queen sigue estando con nosotros y el legado del gran Freddy Mercury permanece tan vivo como cuando recorría las tablas del escenario armado con su micrófono sin pie, su estola imperial y su provocadora corona. Porque, amigos, es algo sobradamente sabido: el rock nunca muere.

Freddy Mercury no fue el primero ni el único que decidió cumplir a rajatabla aquel viejo sofisma rockero del “vive rápido, muere rápido y deja un hermoso cadáver en la cuneta”. Lejos de ello, su caso y el de Queen son solo una tachuela en el fabuloso repertorio de grandes bandas de rock que un día quedaron heridas por la pérdida de uno de sus miembros, pero cuyo eterno legado sobrevivió al paso del tiempo, a base de coraje, actitud y, sobre todo, mucho rock del bueno.

Sirvan estas líneas como nuestro personal homenaje desde Pelostop Man a cada una de ellas.

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